EMIGRAR PARA EMPRENDER





4.2.20



Ante la necesidad de buscar un mejor futuro, muchos decidimos emigrar de nuestros países. En el caso venezolano, he leído que somos más de 5 millones de personas probando suerte en otras latitudes. En esa realidad, igual que estando en nuestro país, se presenta la interrogante sobre si emigrar con la idea de buscar un trabajo o si de emprender un negocio propio.





Cada caso es distinto, todo va a depender de las competencias, posibilidades del emigrante y de las condiciones en el país receptor. Son muchos los factores que van a incidir en las posibilidades de éxito de una persona, bien sea accediendo a un trabajo remunerado o emprendiendo un negocio.


Incluso en cada caso hay muchas posibilidades, es distinto ubicar un trabajo precario mal remunerado o uno formal, que genere buenos ingresos. Igual en el caso de los emprendedores, hay quienes pueden impulsar un autoempleo, un emprendimiento de muy corto alcance, o quienes tienen posibilidades de incursionar en un negocio con más fuerza, capital, equipo de trabajo.


Si la decisión es emprender e innovar, estamos en sintonía. Se trata de una opción arriesgada, de un reto para la inteligencia de quien decide incursionar en el nuevo mercado, en el nuevo país. Los riesgos asociados al emprendimiento pueden ser mayores o menores, dependiendo de las circunstancias. Existen variables inherentes al emprendedor, internas, relacionadas con sus competencias, conocimientos sobre el producto que pretende elaborar o el servicio a ofrecer, y sobre la gestión de un negocio, de los trabajadores, clientes, proveedores, su disciplina, la experiencia previa que pueda tener, entre otras.


Dependiendo del país al que se emigre, existe la posibilidad de comenzar de manera informal, con un producto mínimo viable que permita testear a los clientes, pulir procesos productivos, entre otras ventajas, mientras se regulariza la situación migratoria del emprendedor. Esto dependerá del país, incluso de la ciudad que se decida como destino. Comenzar en la informalidad resulta muy riesgoso, pero es la única posibilidad para muchos emigrantes, quienes sin contar con permiso de permanencia o visa de trabajo, optan por ofrecer productos o servicios.


En caso de contar con nacionalidad en país receptor, o posibilidades de acceder a una visa de inversionista o de negocios, no existirán riesgos de problemas legales, pero contar con recursos no es suficiente, incursionar en un nuevo mercado resulta un gran desafío. En cualquiera de los casos, resulta muy importante validar la conexión que debe existir entre la propuesta de valor que se ofrece y las personas a quienes va dirigida.


El nuevo negocio puede ser de alcance local, regional, nacional o internacional. Cualquiera que sea la trascendencia esperada, se deben realizar esfuerzos en conocer los gustos de los clientes potenciales, en establecer conexiones directas, bien analizadas, entre la propuesta y su segmento del mercado. Existen varias metodologías que facilitan el proceso de validación e ingreso al mercado, se le recomienda al emprendedor buscar información, entrenamiento, conocimientos al respecto.


También resulta recomendable a cualquier emprendedor buscar relacionamiento con personas que hagan vida en el nuevo contexto. Participar en programas para emprendedores puede ser una decisión muy inteligente. Además del conocimiento relativo a la actividad de formación o integración, se obtienen datos del nuevo ambiente, y el hecho de conocer a otros emprendedores, puede abrir la puerta a alianzas, posibilidades de facilitar el camino a transitar.


Emigar es una decisión muy importante, en la que nos jugamos nuestro futuro, por ello es muy importante tener varios planes o posibilidades. Si la decisión es emprender, resulta adecuado manejar varias posibilidades. La flexibilidad resulta muy importante para lograr la adaptación necesaria en nuevos mercados, elemento clave para minimizar los riesgos asociados al emprendimiento.